COLEGIO DE MEDIACIÓN PROFESIONAL

Las divisiones en la toma de decisiones del pensamiento son las circunstancias de vida que determina mi felicidad. Pensamientos destructivos producen acciones maléficas. Pensamientos constructivos ayudan a la formación del paraíso terrenal. Ambas decisiones es lo que da forma de una manera u otra  a nuestro viaje terrenal.  

No consentiras pensamientos ni deseos impuros

OCTAVA ENTREVISTA CON MI SER INTERIOR

El corazón mas hermoso

Ponderando en lo que habíamos  conversado, me quede dormido y soñé sobre  un joven que situado en la plaza pregonaba que no había nada tan hermoso como su corazón.

Todos admiraban y confirmaban que su corazón era perfecto, ya que no se observaban en él ni máculas, ni rasguños. Todos coincidieron que era el corazón más hermoso que hubieran visto.

El joven lleno de orgullo, y con mayor fervor aseguraba poseer el corazón más hermoso de todo el lugar. De pronto un anciano se acercó y dijo: "¿Porqué dice eso, si tu corazón no es tan hermoso como el mío?

Todos se Sorprendieron y tanto el joven como los demás miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, éste estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos y éstos habían sido reemplazados por otros que no encajaban perfectamente en el lugar, pues se veían bordes y aristas irregulares en su derredor. Es más, había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos.

Todos pensaban y decían  "¿Cómo puede él decir que su corazón es más hermoso?",  El joven contempló el corazón del anciano y al ver su estado desgarbado, se echó a reír. "Debes estar bromeando," dijo. "Compara tu corazón con el mío... el mío es perfecto. En cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor."

"Es cierto," dijo el anciano, "tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo"...

Mira, cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado. Muchos a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuales me alegro, porque al poseerlos me recuerdan el amor que hemos compartido."

Continúo el anciano diciendo "Hubo oportunidades, en las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio. De ahí quedaron los huecos. Dar amor es arriesgar, pero a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza, que algún día, quizás, regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón. "¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?"

El joven permaneció en silencio, lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció.

El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a su vez arrancó un trozo del suyo ya viejo y maltrecho y con él tapó la herida abierta del joven. La pieza se amoldó, pero no a la perfección. Al no haber sido idénticos los trozos, se notaban los bordes. El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior.

Dios es el anciano y todos nosotros los jóvenes. El corazón de Dios late vigorosamente esperando que tú le des un pedazo de tu corazón, para que Él te pueda dar un pedazo del suyo.  La vida no se construye con dadivas, la vida se construye con sacrificio.

Jesucristo dice aquel que quiera seguirme que tome su cruz y me siga.

El hombre sigue luchando entre sí para ver quién es mejor. Se olvida de la caridad, la fe y la esperanza. Al despertar me encontré con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Pregunté a Cristo: ¿Que es la caridad, la fe y la esperanza?

Sonriendo con amor y lleno de ternura me dice:

La caridad es la absoluta misericordia de obediencia  y rectitud, es el amor desinteresado, es el amar a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo. Es todo acto constructivo hacia los demás y hacia uno con el único propósito de crear el paraíso terrenal.

La fe es la fuente de energía, sin esta el hombre no tendría propósito y significado  en su vida. La fe es el inicio de la confianza, la seguridad y la acción. Con esta aceptamos los designios de la Creación, aseguramos el motivo de nuestra génesis y confirmamos con la acción corporal nuestro significado y propósito vivencial.

La esperanza es la fuente de nuestra perseverancia. Con esta reconocemos a nuestra Creación, el motivo por el cual fuimos creado y la confianza certera de que todo lo que queramos lograr de forma constructiva para nuestro bien y el de los demás con la espera se ha de lograr

Por Tomas Larrieux Cruz

para el libro La Psicología de Dios.

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